Cuando era niño me gustaba ir al circo: el pretérito imperfecto

V

imos, en el artículo anterior, el pretérito indefinido. En ese artículo vimos además que el pretérito indefinido, como todos los tiempos perfectivos, hace énfasis en la finalización de la acción verbal. En este artículo veremos el pretérito imperfecto, y repito conceptos que utilicé en el artículo previo: si bien cuando uno aprende un idioma se va acostumbrando en el proceso de aprendizaje a las cosas diferentes que ese idioma tiene respecto al que o a los que ya hablamos, comprender conceptos puede acelerar el proceso de aprendizaje. El pretérito imperfecto, como todos los tiempos imperfectivos, se utiliza para introducir acciones cuyo final no es importante o es irrelevante desde el punto de vista semántico. Si yo, por ejemplo, te digo que a los seis años sabía leer, el único mensaje que quiero transmitirte es que yo, a esa edad, tenía esa capacidad. Si aún sé leer o no no se sabe a partir de ese mensaje, y es irrelevante desde el punto de vista comunicativo. Y esto no conecta con la realidad, en un sentido estricto: seguramente yo aún sepa leer, a menos que algo haya pasado que me lo impida, pero mi mensaje no transmite ni una cosa ni la otra. Por el contrario, si yo te digo que a los seis años leí un libro se desprende de mi mensaje que esa acción, la de leer ese libro, terminó. Y el concepto que quiero dejar aquí es que, más allá de las reglas de uso del pretérito imperfecto que veremos en este artículo, la elección entre un tiempo perfectivo y uno imperfectivo en español depende, básicamente, de la semántica. En muchos casos, además, estos tiempos verbales se superponen: si yo digo que “en vacaciones me bañaba todos los días” o “en vacaciones me bañé todos los días” estoy diciendo lo mismo, y ambas construcciones son válidas. Y una cosa te puedo asegurar: si le preguntas a casi cualquier hablante nativo del español que no tenga formación teórica en gramática del idioma la diferencia entre el pretérito indefinido y el imperfecto no te va a poder contestar. Y si por casualidad conoce los nombres de estos tiempos verbales, probablemente pueda simplemente darte ejemplos de uso pero no sabrá decirte en qué casos se usa uno u otro, aunque los use perfectamente. Así, si bien el camino corto es aprender directamente en qué casos usar cada uno de estos pretéritos, el camino largo es comprender los conceptos de perfectividad e imperfectividad. Que, a la larga, es más corto, porque ayuda con muchos otros temas del idioma español. Pero basta, la introducción ya me quedó demasiado larga. Era algo así como “en este artículo veremos el pretérito imperfecto de indicativo. Sus usos, su conjugación regular, verbos irregulares de uso frecuente y ejemplos de uso. ¡Vamos!”.

Si ya tienes cierto nivel de manejo del pretérito imperfecto y lo que tienes son dudas sobre cuándo usar este tiempo verbal y cuándo el indefinido, te recomiendo que leas este artículo. Allí encontrarás una explicación sobre el uso y conjugación de ambos tiempos verbales, más frases similares en ambos tiempos verbales con una explicación del contexto en el que se usarían ambas, es decir, una comparación. Si estás empezando con los tiempos pretéritos en español, quédate en este artículo.

¿Qué es el pretérito imperfecto?

El pretérito imperfecto es un tiempo verbal del modo indicativo que utilizamos para expresar acciones que ocurrieron en el pasado, pero que no tienen un final definido: cuando utilizamos este tiempo verbal indicamos que algo ocurría en determinado momento pero, desde el punto de vista semántico, no sabemos si esa acción terminó. A diferencia del pretérito indefinido, el imperfecto nos presenta las acciones como si las estuviéramos viendo “desde adentro”, como un proceso en desarrollo. Sus principales usos son para introducir acciones repetitivas en el pasado, como por ejemplo para describir nuestra rutina, para hacer descripciones de personas, lugares, objetos o clima en el pasado, para introducir acciones que, mientras estaban en proceso en el pasado, fueron interrumpidas por otra puntual, y para introducir pensamientos, emociones o creencias en el pasado. También se utiliza en muchos casos para introducir la edad y la hora en el pasado, siempre acompañado de un evento o acción relevante. Veamos ejemplos.

Cuando era niño, jugaba fútbol todos los días.

Mi abuela cocinaba empanadas cada domingo.

Íbamos a la playa todos los veranos.

Ella estudiaba francés por las tardes.

En estos ejemplos vemos acciones habituales en el pasado.

La casa era muy grande y tenía un jardín hermoso.

María llevaba un vestido azul y estaba muy elegante.

Hacía mucho calor esa tarde de verano.

El pueblo era pequeño y tranquilo.

En estos, descripciones de lugares, personas, clima.

Mientras estudiaba, sonó el teléfono.

Caminábamos por el parque cuando empezó a llover.

¿Qué hacías ayer a las tres de la tarde?

Veía televisión cuando llegaste.

En estos ejemplos, acciones puntuales que interrumpieron a una acción en desarrollo, es decir, que comenzaron mientras la otra acción se desarrollaba. 

Pensaba que no vendrías.

Creía que la reunión era mañana.

Quería comprarte un regalo.

Sabía que algo malo iba a pasar.

Aquí vemos ejemplos de uso de este tiempo verbal para expresar creencias o pensamientos en el pasado. 

Cuando tenía veinte años, yo vivía en Madrid.

Mi hijo tenía cinco años cuando aprendió a nadar.

Eran las dos de la tarde cuando llegamos.

Era muy tarde cuando terminé el trabajo.

Y en estos últimos ejemplos introducimos la edad y la hora y eventos o acciones relevantes con esa edad o esa hora, sin que sea relevante desde el punto de vista comunicativo la finalización de lo expresado en pretérito imperfecto.

Pretérito imperfecto de cortesía.

El idioma español es un idioma de cercanía, por lo que las fórmulas de cortesía son menos utilizadas que en otros idiomas. Porque la cortesía mantiene la distancia, y los hablantes del español intentamos acortar la distancia con el interlocutor. Entonces, si bien es menos frecuente el uso de fórmulas de cortesía normales en otros idiomas, que parecerían formas demasiado corteses en español, sí utilizamos el pretérito imperfecto para suavizar solicitudes. Así, si estamos en una cafetería y queremos un café, podríamos decir dame un café en imperativo, ¿me das un café, por favor? o yo quería un café. Y no, en este caso no estamos diciendo que ayer queríamos beber café, estamos pidiendo de manera amable ese café que queremos ahora. Esta forma es de uso muy extendido, sobre todo cuando tratamos con desconocidos y tenemos que pedirles algo.

Conjugación regular del pretérito imperfecto.

La conjugación regular en pretérito imperfecto se forma con la raíz verbal más terminaciones regulares según al grupo al que pertenezca el verbo. La raíz verbal se obtiene eliminando la terminación del infinitivo: hablar = habl, comer = com, vivir = viv. Al igual que en el caso del pretérito indefinido las desinencias regulares para los verbos terminados en -ER e -IR son las mismas. 

Verbos terminados en -AR (ejemplo: hablar):

Yo -aba –> Yo hablaba

-abas –> hablabas

Él/Ella/Usted -aba –> Él/Ella/Usted hablaba

Nosotros/as -ábamos –> Nosotros/as hablábamos

Vosotros/as -abais –> Vosotros/as hablabais

Ellos/Ellas/Ustedes -aban –> Ellos/Ellas/Ustedes hablaban

Verbos terminados en -ER e -IR: los verbos terminados en -ER e -IR tienen las mismas desinencias en pretérito imperfecto.

Yo -ía

-ías

Él/Ella/Usted -ía

Nosotros/as -íamos

Vosotros/as -íais

Ellos/Ellas/Ustedes -ían

Comer: 

Yo comía

comías

Él/Ella/Usted comía

Nosotros/as comíamos

Vosotros/as comíais

Ellos/Ellas/Ustedes comían

Vivir:

Yo vivía

vivías

Él/Ella/Usted vivía

Nosotros/as vivíamos

Vosotros/as vivíais

Ellos/Ellas/Ustedes vivían

Verbos irregulares en pretérito imperfecto.

¡Una buena noticia! Hay tres verbos irregulares en pretérito imperfecto, a saber, ser, ir y ver.

Ser:

Yo era

eras

Él/Ella/Usted era

Nosotros/Nosotras éramos

Vosotros/Vosotras erais

Ellos/Ellas/Ustedes eran

Ir:

Yo iba

ibas

Él/Ella/Usted iba

Nosotros/Nosotras íbamos

Vosotros/Vosotras ibais

Ellos/Ellas/Ustedes iban

Ver:

Yo veía

veías

Él/Ella/Usted veía

Nosotros/Nosotras veíamos

Vosotros/Vosotras veíais

Ellos/Ellas/Ustedes veían

Marcadores temporales con el pretérito imperfecto: ciertos marcadores temporales acompañan a este tiempo verbal. En general son los referidos a la rutina, a acciones repetitivas, o a momentos más inespecíficos en el pasado que los que acompañan a los tiempos perfectos. 

Antes: Antes vivía en Argentina.

Cuando era niño/joven: Cuando era joven, viajaba mucho.

En aquella época: En aquella época no había internet.

Todos los días/semanas/años: Todos los días desayunaba café.

Siempre: Siempre llegaba tarde al trabajo.

Frecuentemente: Frecuentemente visitaba a mis abuelos.

A menudo: A menudo íbamos al cine.

De pequeño/a: De pequeña me gustaba mucho leer.

En el pasado: En el pasado las cosas eran diferentes.

Una de las formas más fáciles de practicar este tiempo verbal es hacer una descripción de la infancia. Así, yo puedo decir que cuando yo era niño vivía en una pequeña ciudad al noroeste de Uruguay. De mañana iba a la escuela, a mediodía volvía a mi casa, almorzaba y luego hacía los deberes. De tarde jugaba con mis amigos en la calle y, cuando anochecía, volvía a mi casa, me bañaba, cenaba y me acostaba temprano. 

Hemos llegado al final de este artículo. Yo sé que la distinción entre algunos tiempos verbales del español puede ser compleja, pero con la práctica se logra. Espero que estas líneas te hayan sido útiles, aquí te dejo ejercicios para practicar este tema y, como siempre, ¡gracias por leer!

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