¿Funcionan las apps para aprender idiomas? Mi experiencia real con Babbel y Duolingo
í, funcionan, pero no para aprender un idioma y hablarlo fluidamente con su uso exclusivo. En primer lugar quiero aclarar que este artículo no es contenido patrocinado. No tengo ningún tipo de relación comercial con las aplicaciones que voy a intentar reseñar en este artículo. Simplemente las utilicé o utilizo, y quiero contarles mi experiencia al utilizarlas. Por otra parte, quiero dar mi opinión personal sobre algo relativo al aprendizaje de lenguas extranjeras. Desalentador, si se quiere, pero realista. Desde mi punto de vista nadie adquiere una lengua extranjera utilizando exclusivamente una aplicación, así como nadie hablará un español fluido utilizando exclusivamente los contenidos que yo publico, y nadie aprende a hablar fluidamente una lengua extranjera en 6 meses. Aprender a hablar una lengua extranjera de forma fluida es un proceso que toma años. Yo soy uruguayo: nuestro país tiene fronteras con Brasil y en Uruguay se consume mucho contenido brasileño, por lo que en nuestro país estamos muy expuestos al idioma portugués. De hecho he estado en Brasil varias veces y, hablando yo en español y mi interlocutor de turno en portugués, nos hemos entendido sin demasiada dificultad. Y yo no hablo portugués, pero si leo un texto en portugués entiendo casi todo, porque el español y el portugués son idiomas con un grado de inteligibilidad mutua muy alta. Aún así, no creo que yo pudiera hablar fluidamente el portugués ni siquiera yéndome a vivir 6 meses a Brasil de manera de aprenderlo por inmersión lingüística. Ni siquiera haciendo al mismo tiempo un curso intensivo. Es decir, es un idioma muy cercano al mío y si hiciera eso probablemente adquiriría un nivel aceptable y me podría comunicar sin problemas, pero eso y la fluidez, al menos lo que yo considero fluidez, que soy bastante exigente conmigo mismo, no la lograría en tan corto tiempo. La fluidez, para mí, es poder hablar en una lengua extranjera sin que mi cabeza tenga que trabajar como una computadora, algo que, de las lenguas que hablo y aprendo solo me pasa con el inglés. En fin, se está haciendo demasiado larga esta introducción. La idea de este artículo es responder un par de preguntas, siempre desde mi punto de vista. ¿Se puede aprender un idioma usando una app? Desde mi punto de vista, no. ¿Sirven las apps para apoyar el aprendizaje de idiomas? Desde mi punto de vista, sí.
Babbel vs Duolingo.
Hace unos años viajé a Francia en mis vacaciones. En ese momento estaba naciendo el friki de los idiomas que soy hoy: un par de meses antes del viaje instalé Duolingo en mi celular, compré un par de diccionarios para turistas y dediqué mi tiempo libre a aprender francés, idioma del que tenía conocimientos nulos. Pero mi estrategia funcionó: pude defenderme en París con mi francés rudimentario. Lejos de hablarlo fluidamente pude comunicarme en comercios, darle direcciones a un taxista, etc. Si bien había aprendido frases en diccionarios para turistas la mayoría de mi francés de ese momento, y todo lo que sabía de pronunciación, provenía de Duolingo.
Un año más tarde viajé a Austria. Intenté implementar el mismo método: Duolingo, un par de libros y tutoriales online. No pude aprender una sola palabra. Esto, obviamente, depende del tipo de aprendiente que cada uno sea: yo necesito entender la gramática, entender por qué cada palabra está ahí, qué significa y cuál es su función. El alemán, claramente, es un idioma mucho más lejano al español que el francés y además tiene una gramática muy compleja, así que decidí ir a clases. Y usé Babbel. Como resultado, tras dos meses de práctica del alemán y doce clases en el Goethe-Institut de Montevideo pude hacer cosas como pedir un taxi por teléfono, interactuar en restaurantes y, en mi última noche en Viena, tener una conversación muy divertida con dos locales, entre ellos la chica que atendía el bar al que había ido esa noche, en una mezcla de español, inglés y alemán. El bar cerraba a las doce de la noche: nos quedamos hasta las 3 de la mañana hablando sobre idiomas y culturas.
¿Sirven las apps para aprender idiomas? Sí, sirven. ¿Se puede aprender un idioma utilizando exclusivamente una app? No, no se puede. Funcionan porque nos mantienen enganchados: utilizando una app podemos practicar nuestro idioma meta en cualquier momento. Mientras nos transportamos al trabajo, en cualquier momento libre, etc. Eso nos conecta todo el tiempo con nuestro idioma meta y, de hecho, y lo digo porque me ha pasado, nos lleva muchas veces a salir de la app para googlear algo que nos llamó la atención.
Duolingo.
Tiene dos ventajas. Es una plataforma freemium, es decir, se puede utilizar de forma gratuita con publicidad, y tiene una versión de pago. Además está muy gamificada: hay competencias contra otros usuarios, premios por rachas de uso, etc. Es decir, es entretenido usar Duolingo. A quienes nos gusta jugar juegos online, sobre todo, nos agrega el aliciente de la competencia. Contra otros usuarios y contra nosotros mismos, por eso de no perder la racha. Es ideal, desde mi punto de vista, para utilizar en momentos en los que, en lugar de estar aprendiendo algo, estaríamos por ejemplo viendo videos graciosos o jugando juegos online. También tiene contras: las explicaciones de la gramática son escasas o nulas, es decir, uno tiene que intuir las reglas, y las frases de ejemplo que presenta son raras. No me olvido más de le chat rouge mange une pomme noire. El gato rojo come una manzana negra. Desde mi punto de vista es ideal para alguien que esté comenzando a aprender un idioma, para alguien que quiera aprender un idioma cercano al suyo (español/portugués o alemán/holandés, por ejemplo), o para alguien que quiera aprender lo básico de un idioma para hacer un viaje. O, por supuesto, por su gamificación, para aquellas personas que requieran un estímulo extra al aprendizaje en sí para motivarse.
Babbel.
La primera desventaja es que es de pago: ofrece acceso a una lección gratuita de prueba, pero para seguir adelante hay que pagar. Yo he comprado membresías, tanto para practicar el alemán como para practicar el francés. A mí me gusta mucho esta app, sobre todo porque yo quiero profundizar en los idiomas que aprendo y porque, por el tipo de aprendiente que soy, necesito entender la gramática. Babbel ofrece explicaciones gramaticales bastante profundas, incluso de nivel C1, con materiales disponibles para descarga. Como contra, es menos “divertido” usar Babbel que usar Duolingo, es decir, es menos adecuado para el momento libre en el que decidimos jugar a algo pero más adecuado como material de apoyo cuando queremos alcanzar la fluidez en una lengua extranjera.
Me voy a incluir a mí mismo en esta crítica: nadie adquiere la fluidez en un idioma, al menos desde mi punto de vista, usando apps o contenidos como los que yo mismo publico. Para lo que sí sirven tanto las apps como quienes creamos contenidos sobre idiomas es para mantener al aprendiente en contacto con la lengua meta y para adquirir probablemente vocabulario puntual, por repetición en el caso de las apps, o lenguaje coloquial, en el caso de quienes creamos contenido siendo hablantes nativos. Y no lo digo por decirlo: he usado y uso apps, y también sigo a creadores de contenido de los idiomas que aprendo. Mi mensaje final es el siguiente: no rechaces recursos, pero no olvides que nada sustituye al aprendizaje académico y, si es posible, al mismo tiempo, a la inmersión lingüística o al contacto habitual con hablantes nativos, al menos. ¿Has utilizado o utilizas apps como estas para aprender español? ¿Qué te parecen? ¡Te leo en comentarios!

Deja una respuesta