El objeto indirecto en español
n español existen verbos que pueden transmitir información por sí mismos, sin necesidad de complementos. Los verbos referidos al clima, por ejemplo, ni siquiera aceptan un sujeto gramatical. Es decir, si uno dice “llueve” está transmitiéndole un mensaje a cualquiera que por conocimiento del mundo sepa que es la lluvia y, a diferencia de otros idiomas, y como ejemplo puedo poner a los otros tres que hablo, en español es imposible agregarle una partícula que oficie como sujeto gramatical. Luego hay verbos que sí requieren un sujeto gramatical, que aunque en español puede y es frecuentemente elidido de la oración está implícito. Si uno dice “lloré”, por ejemplo, dada la desinencia verbal sabemos que el verbo está conjugado en primera persona del singular del pretérito indefinido de indicativo, por esta razón podemos elidir el sujeto, y sabemos, sin agregar nada más, qué acción ejecutó la persona que transmite ese mensaje. Sin embargo, si sin ningún elemento deíctico, es decir, sin nada de contexto que lo permita decimos “vendo” o “doy”, por ejemplo, no estaremos transmitiendo ningún mensaje, ya que estos verbos, los llamados transitivos, sí requieren complementos para transmitir un mensaje. En este artículo veremos qué es el objeto indirecto en español, su uso y los pronombres de objeto indirecto.
Si no tienes claro que es un objeto directo, puedes leer sobre ese tema aquí, y te recomiendo que lo hagas ya que para comprender el objeto indirecto es necesario comprender previamente el objeto directo. Dicho todo esto, vamos al grano.
El objeto indirecto de un verbo es quien recibe la acción verbal, a diferencia del objeto directo que es quien la sufre. Así, en yo le vendo mi auto a mi vecina es yo el sujeto gramatical, ya que ejecuta la acción de vender, mi auto el objeto directo, ya que es lo que sufre la acción de ser vendido, y mi vecina el objeto indirecto, ya que es quien recibe el producto de la venta. Si seguimos la lógica de la gramática del idioma español, además, para que un verbo pueda aceptar un objeto indirecto tiene que poder aceptar un objeto directo también. Puesto en otras palabras, si un verbo acepta un solo objeto este será directo, aunque como veremos hay algunas excepciones y variantes o errores de uso, sobre todo cuando se trata de los pronombres. Veamos ejemplos, nuevamente, de los diferentes tipos de verbos:
Nieva: transmito un mensaje sin sujeto ni objetos.
Yo dormí: es necesario el sujeto gramatical yo, que es quien ejecuta la acción, aunque, como apuntamos más arriba, este puede y es frecuentemente omitido.
Yo bebo café: aquí tenemos nuevamente un sujeto gramatical y además un objeto directo, café, que es lo que sufre la acción de ser bebido.
Yo le regalo flores a mi hermana: aquí tenemos un sujeto gramatical, un objeto directo, flores, que sufren la acción de ser regaladas, y mi hermana, el objeto indirecto, que es quien recibe las flores.
Los pronombres de objeto indirecto
Los pronombres de objeto indirecto se utilizan para sustituir al objeto indirecto para evitar repeticiones innecesarias aunque, como se puede apreciar en los ejemplos previos y como veremos a continuación en español es muy común la redundancia en este caso, es decir, que en las oraciones aparezcan tanto los pronombres de objeto indirecto como el objeto indirecto en sí cuando este no es reemplazado por los pronombres. Veamos cuáles son.

Sustitución del objeto indirecto por el pronombre de objeto.
Cuando el contexto lo permite y para evitar repeticiones innecesarias, es posible sustituir al objeto indirecto por su pronombre. Veamos ejemplos.
Luis envió una carta a su madre. Luis le envió una carta.
Ellos explicaron las reglas a los jugadores. Ellos les explicaron las reglas.
El pronombre de objeto indirecto coincide en número con el objeto indirecto y nunca con el objeto directo. Atención con esto, porque es un detalle que en muchos casos causa confusión.
Yo le dije muchos secretos a él.
Yo les dije un secreto a ellos.
Como apuntábamos más arriba, si bien es posible introducir un objeto indirecto sin ser redundantes con el pronombre, es muy frecuente que la redundancia ocurra, es decir, que en las oraciones en las que no se sustituye el objeto indirecto con su pronombre aparezcan ambos. Es decir, es muy común ver Luis le envió una carta a su madre en lugar de Luis envió una carta a su madre, o Ellos les explicaron las reglas a los jugadores. Por esta misma razón aparece “le” en el primer ejemplo que vimos: yo le vendo el auto a mi vecina.
La preposición a se utiliza en todos los casos en los que el objeto directo es explicitado en la oración. No es la preposición a para personas y animales cercanos de otros casos.
Le regalé flores a mi hermana.
Le doy comida a la gata.
Le lavé las ventanas al auto.
Al es en este caso la contracción de a + él. Aquí puedes leer más sobre este tema.
Posición en la oración.
Cuando el objeto indirecto es explicitado en la frase, es decir, cuando no es sustituido por un pronombre de objeto indirecto, su posición más frecuente en la oración es luego del objeto directo y, como apuntamos más arriba, introducido por la preposición a.
Le regalé flores (objeto directo) a mi hermana (objeto indirecto).
Por motivos de énfasis el orden de la oración puede cambiar. Tanto A mi hermana le regalé flores, Flores le regalé a mi hermana o Flores a mi hermana le regalé son opciones posibles, y si incluimos el pronombre personal yo a este ejemplo tendríamos aún más opciones. Esto será material para otro artículo: el significado de todas estas posibles variantes, si bien groseramente es el mismo, subjetivamente tiene diferencias sutiles que requerirán una explicación detallada porque, además de que de por sí tienen diferencias, una misma variante puede tener diferentes significados subjetivos según la entonación de la oración.
La posición en la frase de los pronombres de objeto indirecto cuando sustituyen al objeto indirecto en la oración si es mucho más sistematizable desde el punto de vista gramatical, y sigue las siguientes reglas.
Cuando el verbo está conjugado en tiempos simples, el pronombre de objeto indirecto se coloca antes del verbo:
Me dio un consejo.
Te compré un regalo.
Cuando hay un verbo conjugado seguido de un infinitivo o gerundio, el pronombre puede colocarse antes del verbo principal o adjuntarse al infinitivo/gerundio:
Te voy a explicar la lección. / Voy a explicarte la lección.
Le están enviando una carta. / Están enviándole una carta.
En este caso ambas opciones son correctas, no hay diferencias en el significado y difícilmente alguien pueda explicar por qué eligió una u otra opción en un caso determinado. Probablemente haya una variación regional, de estilo, etc, al elegir una u otra opción, pero ambas son igualmente válidas y utilizadas tanto en el lenguaje hablado como en el escrito.
Cuando el verbo está en imperativo afirmativo, el pronombre se adjunta al final del verbo:
Cómprale flores.
Dame mi dinero.
Cuando el verbo está en imperativo negativo, el pronombre va antes del verbo:
No le digas nada.
No les regales las entradas al concierto.
Leísmo, loísmo y laísmo.
En algunas regiones de habla hispana, se usa “le” en lugar de “lo” o “la” para hacer referencia al objeto directo. Aunque este uso es aceptado en algunas zonas, la forma normativa y, desde mi humilde punto de vista, la lógica de la gramática del idioma, recomiendan “lo” y “la” para el objeto directo y “le” para el objeto indirecto.
Ejemplo de leísmo: Le vi en la tienda en lugar de Lo vi en la tienda. Si bien este uso es bastante extendido, sobre todo en algunas zonas de España, es gramaticalmente innecesario. Además, el verbo ver puede aceptar dos objetos: Vi a Juan, donde Juan es el objeto directo del verbo ver, se puede convertir en Lo vi, mientras que si quiero expresar que lo que vi fueron las manos de Juan, Vi las manos de Juan se convierte en Le vi las manos (a Juan). En este caso, siguiendo la lógica de la gramática del español, es correcto el uso del pronombre le, ya que el objeto directo de la oración es las manos y el objeto indirecto es Juan. Es decir, si decimos Le vi en la tienda falta un objeto directo, que es lo que sufriría la acción de ser visto en la tienda: Le vi las manos en la tienda.
El “laísmo” y “loísmo” son menos frecuentes y ocurren cuando “la” o “lo” se usan en lugar de “le” para el objeto indirecto. Un ejemplo de loísmo que he visto con relativa frecuencia, y que ocurre mucho por ejemplo en mi variedad del idioma, es el que se da con el verbo robar. Si a alguien le roban algo lo robado es el objeto directo, ya que sufre la acción de ser robado, y al que le roban algo es el objeto indirecto, porque recibe la acción de que le roben algo. Entonces, por más que omitamos nombrar el objeto robado, lo correcto es decir Le robaron. En este caso en particular se ve con relativa frecuencia que si se nombra explícita el objeto directo se utiliza correctamente el pronombre: Le robaron la maleta, pero en el caso de no explicitarlo se da el caso de loísmo: Lo robaron. Aquí, siguiendo la lógica, si el objeto directo es quien sufre la acción verbal, al decir lo robaron estaríamos diciendo, en realidad, que lo secuestraron.
Sé que es mucha información para un artículo, pero este tema es muy importante para lograr dominar el idioma español. Aquí te dejo ejercicios para practicar y, en un próximo artículo sobre este tema veremos lo subjetivo de variar la posición del objeto indirecto en la oración, así como cómo utilizar los pronombres de objeto directo e indirecto juntos, es decir, cómo sustituir ambos objetos con pronombres. ¡Gracias por leer! Y por cualquier pregunta, me escribes.
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