¿Esta es tu casa? Los posesivos en español
os posesivos son palabras que indican a quién o a qué le pertenece algo. Concuerdan con el sustantivo poseído, no con el poseedor, en género gramatical y número, y existen dos tipos, los posesivos átonos o adjetivos posesivos, y los posesivos tónicos o pronombres posesivos. En este artículo veremos cuáles son y cómo se utilizan. ¡Vamos!
Posesivos átonos.

Como se puede ver en la tabla, solamente en la primera persona del plural (nosotros/as) y en la segunda persona, informal, del plural (vosotros/as), hay formas de los posesivos átonos para el masculino y el femenino. Así que veamos esto primero ya que es, al menos, algo corto.
Como dijimos más arriba los posesivos coinciden en género y número con el sustantivo poseído, no con el poseedor. Así, nosotros puede referirse a un grupo conformado exclusivamente por hombres, pero decimos nosotros amamos a nuestra madre, porque la madre es un sustantivo de género gramatical femenino. De igual manera, si usamos nosotras, que se refiere a un grupo conformado exclusivamente por mujeres, decimos nosotras amamos a nuestro padre, porque el padre es un sustantivo de género gramatical masculino.
En el caso del número, también coinciden con el sustantivo poseído, no con el poseedor. Veamos algunos ejemplos.
Mis amigos vienen a cenar a mi casa.
¿Dónde están tus llaves? ¿Y tu chaqueta?
Hoy compré comida para mis gatos y mi perro.
Como se puede ver en los ejemplos, utilizamos el posesivo que coincide en número con el sustantivo poseído.
Los posesivos su y sus pueden ser ambiguos, ya que, como se puede ver en la tabla, pueden referirse a él, ella, usted, ellos, ellas o ustedes. Para mayor claridad, si es necesario se pueden reemplazar por una construcción con la preposición de, otra forma de indicar posesión en español. Esta construcción se forma con el sustantivo poseído, el verbo ser conjugado con este, la preposición de y un pronombre personal o un nombre propio.
Este es su libro. Este es el libro de ella/él/ustedes.
Estos son sus libros. Estos libros son de María.
Con respecto a la posición en la oración, siempre preceden al sustantivo al que se refieren. Como hemos visto en otros artículos, el orden de la oración en español es bastante libre, permitiendo enfatizar uno u otro elemento. Cuando cambiamos el orden de una oración que contiene posesivos átonos estos mantienen su posición antes del adjetivo.
Este es su libro. Su libro es este.
Estos son sus libros. Sus libros son estos.
Posesivos tónicos.
Los posesivos tónicos son pronombres, ya que pueden sustituir al sustantivo en la oración. Al igual que los átonos coinciden con el sustantivo poseído en género gramatical y número. Veamos cuáles son y ejemplos de uso, que es algo más complejo que el de los posesivos átonos, ya que en este caso todos presentan una forma masculina y una femenina.

Veamos ejemplos de uso de los posesivos tónicos y, a continuación, un poco de pragmática lingüística: ¿cuándo elige alguien usar uno u otro? Los posesivos tónicos, al igual que los átonos, coinciden en género gramatical y número con el sustantivo con el que se relacionan. Además, lo pueden sustituir, es decir, el sustantivo puede no ser nombrado en la oración.
¿De quién es esta camisa?
Esa camisa es mía. Es mía.
¿Estos zapatos son tuyos?
Sí, esos zapatos son míos. Sí, son míos.
¿Estos cafés son vuestros?
Sí, esos cafés son nuestros. Sí, son nuestros.
Nuevamente, se puede cambiar el orden de la frase para enfatizar cosas diferentes.
Esos son nuestros cafés: enfatiza que los cafés nos pertenecen a nosotros por sobre otros grupos de personas. Esos cafés son nuestros: enfatiza que esos cafés en particular nos pertenecen, por sobre otros cafés. Por supuesto, habrá razones que nos lleven a utilizar una u otra opción. En el primer caso, por ejemplo, podría tratarse de que nosotros estábamos desde antes esperando los cafés, y en el segundo que esos cafés en particular son de la especialidad que nosotros hemos pedido.
Los pronombres tónicos se pueden utilizar además junto con el artículo definido correspondiente para enfatizar la posesión de un sustantivo específico. El artículo definido siempre se coloca antes que el pronombre tónico en la oración. Veamos ejemplos.
Esa camisa es la mía.
Esos libros son los tuyos.
Si el contexto lo permite, podemos omitir el sustantivo.
Los nuestros son los verdes.
Las suyas son esas. Nuevamente, como suyo y sus variantes pueden ser ambiguos, muchas veces se sustituyen por la construcción con de: las suyas son esas, las de él/ella, etc. son esas.
Un poco de pragmática lingüística.
Uso de posesivos átonos: énfasis en el sustantivo o en la acción.
Los posesivos átonos (mi, tu, su, etc.) se utilizan cuando el hablante quiere dar mayor relevancia al sustantivo que al hecho de la posesión. Esto ocurre porque los posesivos átonos tienen un carácter más neutro y se integran al flujo natural de la oración sin destacar demasiado la relación de pertenencia.
Contextos típicos de uso:
Información nueva: Cuando el sustantivo es más relevante que la relación posesiva. Ejemplo: “Mira mi libro.” (El foco está en el libro como objeto relevante).
Contextos cotidianos: Cuando la relación posesiva es esperable o no requiere énfasis adicional. Ejemplo: “Voy a buscar mis gafas.” (La posesión es secundaria al propósito de la acción).
Claridad y economía lingüística: Los posesivos átonos son más cortos y eficientes en situaciones donde no se necesita destacar la posesión.
Uso de posesivos tónicos: énfasis en la relación de posesión.
Los posesivos tónicos (mío, tuyo, suyo, etc.) se utilizan cuando el hablante quiere destacar, contrastar o enfatizar la relación de pertenencia. Son pragmáticamente marcados y suelen aparecer en contextos donde el foco está en quién posee el objeto o en la comparación con otros posibles poseedores.
Contextos típicos de uso:
Énfasis en la posesión: Ejemplo: “Ese coche no es tuyo; es mío.” (El foco está en quién posee el coche).
Contraste: Cuando se establece una oposición con otra posesión. Ejemplo: “El éxito no fue de ellos, fue nuestro.”
Reafirmación: Para subrayar la pertenencia de algo, especialmente en contextos emocionales o argumentativos. Ejemplo: “Esta casa es mía, no lo olvides.”
Respuestas elípticas: Cuando se omite el sustantivo y el posesivo se usa como pronombre. Ejemplo: “¿Es este tu abrigo? No, el mío es más grande.”
Otros factores pragmáticos
Contexto social y formalidad:
En contextos más formales, los hablantes tienden a preferir construcciones menos marcadas (posesivos átonos) para mantener un tono neutro. Los posesivos tónicos, al ser enfáticos, pueden sonar más emocionales o informales según el contexto.
Ejemplo formal: “Por favor, revise sus documentos.”
Ejemplo informal o emocional: “¡Esos documentos son míos!”
Economía del discurso:
Los hablantes optan por posesivos tónicos en lugar de construcciones más largas cuando el sustantivo ya está implícito o conocido.
Ejemplo: “¿De quién es este cuaderno? Es mío.”
Intención comunicativa:
La elección también depende de la intención del hablante de destacar la relación emocional con el objeto o con el interlocutor.
Neutro: “Es mi casa.”
Enfático: “¡Es mía!”
Finalmente, como vimos más arriba, el uso de posesivos tónicos con artículos definidos es la opción elegida cuando el hablante quiere dejar en claro que un sustantivo específico es el que participa en la relación de posesión, sin dejar opción a que se trate de otro.
Como aprendiente de lenguas extranjeras sé muy bien que este tema, sobre todo al inicio del aprendizaje, puede resultar un poco complejo. La parte buena es que, más allá de la complejidad, es algo que se utiliza muy frecuentemente, por lo que las oportunidades de encontrar posesivos en muestras reales de lengua y de tener que utilizarlos en el lenguaje hablado y escrito son también muy frecuentes, lo que nos ayuda a interiorizar nuestro conocimiento de forma relativamente rápida. Gracias por la lectura y, si tienes dudas, me escribes.
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