Habemos muchos que cometemos errores: errores comunes que cometemos los hablantes nativos.

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should of done something different… Ich habe dich nicht angerufen, weil (lange Pause) ich wollte dich nicht stören… La voiture que j'ai lavé était très sale. Sí, los hablantes nativos de todos los idiomas cometemos errores hablando nuestro idioma nativo. En este artículo veremos errores frecuentes que comentemos los hablantes nativos del español cuando hablamos nuestro propio idioma. ¡Vamos!

Dequeísmo.

Es la utilización incorrecta de la preposición de en construcciones que no la necesitan. Es un error muy frecuente entre hablantes nativos.

Casos comunes de dequeísmo:

Sujeto de la oración: Nunca se usa de si la oración subordinada actúa como sujeto. Por ejemplo, es incorrecto decir “Me alegra de que seas feliz”, lo correcto es “Me alegra que seas feliz”. Sin embargo, si el verbo es pronominal (como “alegrarse”), sí es correcto y necesario usar de: “Me alegro de que seas feliz”.

Complemento directo: Es incorrecto añadir de delante de una oración subordinada que funciona como complemento directo, especialmente con verbos de pensamiento, habla, temor o percepción. Por ejemplo, no se dice “Pienso de que ganaremos”, sino “Pienso que ganaremos”.

Atributo en oraciones copulativas: Si la oración subordinada funciona como atributo con el verbo “ser”, no debe llevar de. Por ejemplo, es incorrecto “Mi intención es de que participemos”, lo correcto es “Mi intención es que participemos”.

Leísmo, loísmo y laísmo.

Los pronombres de objeto en español tienen su origen en el latín medieval. Los pronombres lo, la, los y las proceden de las formas de declinación en acusativo del latín, y los pronombres le y les de la declinación en dativo. En el español actual, como regla general, los pronombres lo, la, los y las refieren a objetos directos, y los pronombres le y les a objetos indirectos. Aquí puedes leer más sobre estos temas.

El leísmo es el uso inadecuado de los pronombres le y les para referir a un objeto directo. Veamos ejemplos.

Le vi ayer en el centro (En lugar de lo vi ayer en el centro).
Me compré un libro y le leí en una noche (En lugar de me compré un libro y lo leí en una noche).

Es necesario hacer una puntualización. El leísmo, muy arraigado en partes de España y en algunas zonas puntuales de Latinoamérica, está aceptado si el objeto directo al que refiere es de género gramatical masculino y número singular. Es decir, está aceptado decir Le vi ayer en el centro si nos referimos a un objeto directo persona de género masculino, pero no Les vi ayer en el centro en lugar de Los vi ayer en el centro, de número plural. Por otra parte, si el objeto directo es inanimado el uso del leísmo no es aceptado, es decir, como en el ejemplo: no es correcto decir Me compré un libro y le leí en una noche en lugar de Me compré un libro y lo leí en una noche.

El loísmo y el laísmo se dan por el uso incorrecto de los pronombres de objeto directo para referir a objetos indirectos. Estos fenómenos lingüísticos no están aceptados en ningún caso. Veamos ejemplos.

Lo di mis documentos (en lugar de le di mis documentos).
Los dije un secreto (en lugar de les dije un secreto).

Para el caso del laísmo son válidos los mismos ejemplos, ya que mientras que el loísmo sustituye a los pronombres de objeto indirecto en el caso de objetos indirectos animados masculinos, el laísmo los sustituye en el caso de objetos indirectos animados femeninos.

La di (a ella) mis documentos (en lugar de le di mis documentos).
Las dije (a ellas) un secreto (en lugar de les dije un secreto).

Habían muchas personas.

El uso del verbo haber para indicar la existencia de algo es un uso impersonal de este verbo, por lo tanto no conjugado con el sujeto gramatical. Sin embargo, este uso es fuente de un error muy frecuente que cometemos los hablantes nativos del español. No en presente de indicativo, pero si cuando utilizamos otros tiempos verbales y, concretamente, el plural. Veamos un par de ejemplos.

Hay un problema con la electricidad.

Hay problemas con la electricidad. 

Muy frecuentemente, cuando se utiliza esta construcción en otros tiempos verbales, en el caso del plural se “conjuga” el verbo.

Hubo un problema con la electricidad. 

Hubieron problemas con la electricidad (en lugar de hubo problemas con la electricidad).

Había un problema con la electricidad.

Habían problemas con la electricidad (en lugar de había problemas con la electricidad).

Habrá un problema con la electricidad.

Habrán problemas con la electricidad (en lugar de habrá problemas con la electricidad).

Es decir, al ser esta construcción una construcción impersonal el verbo no va conjugado y su forma es la misma en singular y plural, sin importar el tiempo verbal que utilicemos.

Subir para arriba.

Este error, bastante frecuente, es un error de redundancia: decir subir implica que es hacia arriba, además de que es imposible subir hacia abajo. 

Incorrecto: Sube para arriba, por favor.

Correcto: Sube, por favor.

Otros ejemplos, también frecuentes, son bajar para abajo, salir para afuera y entrar para adentro. En todos estos casos la utilización del verbo solamente es suficiente y, además, lo correcto. 

Más mejor.

Esta es una expresión que puede ser encontrada con frecuencia en el lenguaje hablado, pero es incorrecta. Mejor ya implica comparación, por lo que el uso de más en este caso es incorrecto. También se ve frecuentemente con peor (más peor), y también es incorrecto.

Ejemplo incorrecto: El libro es más mejor que la película.

Ejemplo correcto: El libro es mejor que la película.

Hemos llegado al final del artículo. Los errores vistos aquí no son los únicos que cometemos los hablantes nativos del español, pero sí son de los más frecuentes. Y más allá de que la idea de este blog no es enseñar errores, creo que es importante sí conocer los errores más frecuentes. Por un lado porque son algo con lo que nos encontraremos frecuentemente en el día a día y, por otro lado, porque es importante ser capaces de identificarlos. ¡Gracias por la lectura!

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