La guitarra se rompió: El se accidental en español

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as cosas no se rompen solas: alguien o algo las rompe. Si una guitarra está rota es porque una persona, por ejemplo, la reventó contra una pared, o porque le cayó un yunque encima, o porque la madera se pudrió y se partió, por poner algunos de entre muchos ejemplos posibles. Pero en español es posible transmitir la idea de que algo sucedió “por sí mismo” y no, no es que si aprendes el idioma español con él venga la magia incluida. En este artículo veremos una construcción de uso muy frecuente en español: el se accidental, que desde el punto de vista semántico se utiliza para excluir o minimizar al agente de una acción y centrarnos en el resultado de la acción, y también el dativo de interés, (otra) herencia del latín, que se usa para indicar quién estuvo involucrado en el evento accidental. Con este dativo, aunque reconocemos haber participado en lo que pasó, pragmáticamente nos presentamos como “víctimas” de la situación más que como responsables directos. ¡Vamos!

Aquí puedes leer más sobre la pragmática lingüística. A grandes rasgos, la pragmática estudia el porqué de la emisión de un enunciado, el contexto y la intención. Está en la base de por qué existen muchas maneras de emitir el mismo mensaje cuando lo lógico, si fuéramos robots, sería que existiera una sola manera de hacerlo. Y si bien todos los recursos que tenemos en todos los idiomas actuales son el resultado de la evolución histórica de los idiomas, el uso que les damos depende, en muchos casos, de factores culturales. En la cultura hispánica, y repito, cuando hablamos de cultura hispánica englobamos miles de culturas, pero culturas que tienen cosas en común, por obra y gracia del idioma :), ser demasiado directos al transmitir un mensaje suena mal, suena rudo, entonces los hispanohablantes tenemos fórmulas para evitar ser tan directos. Una de esas fórmulas es el se accidental: mediante su uso, digamos, deslindamos la culpa. Porque a los hispanohablantes no nos gusta ser directos ni siquiera con nosotros mismos. 

En español existen tres voces: la voz activa, en la que el sujeto realiza una acción (yo cerré la puerta), una voz pasiva, que veremos en otro artículo, y una voz media, en la que el proceso, el cambio de estado, ocurre “por sí mismo”: la taza se rompió. Esa es la construcción que veremos en este artículo. ¿Por qué usamos esta construcción? Esta construcción se usa en español normalmente para transmitir mensajes acerca de un hecho negativo o desagradable de forma menos directa: no es lo mismo decir rompí tu taza que tu taza se rompió. Y las razones son pragmáticas, culturales, esa es la forma que tenemos los hispanohablantes de transmitir este tipo de mensajes.

Veamos un poco de historia. En latín clásico existía la voz pasiva: porta clauditur (la puerta es cerrada), marcada por el sufijo -tur. También existían construcciones reflexivas: Marcus se videt (Marcos se ve a sí mismo). Durante la evolución del latín vulgar al romance, por razones fonéticas y de simplificación gramatical, el sufijo -tur fue cayendo en desuso en ciertos contextos, y el pronombre se de las construcciones reflexivas empezó a emplearse para expresar procesos que ocurren “por sí mismos”: la puerta se cierra. De ahí evolucionó la voz media del español actual. ¡Pero basta de historia! Esta herencia latina explica por qué hoy podemos decir se rompió la taza sin mencionar quién la rompió. 

Usando voz activa, en yo rompí la guitarra, yo es el sujeto gramatical y la guitarra el objeto directo del verbo romper. Pero usando el se accidental la guitarra pasa a ser el sujeto de la oración. La estructura gramatical es sencilla: sujeto + se + verbo en tercera persona: la guitarra se rompió. Por supuesto, el orden es flexible según lo que queramos enfatizar: se + verbo en tercera persona + sujeto: se rompió la guitarra. En este caso la guitarra es el sujeto gramatical, y el verbo concuerda con el sujeto en número: se rompieron las guitarras. Lo mismo sucede si utilizamos otro tiempo verbal: se ha roto la guitarra en perfecto y singular, se habían roto las guitarras en pluscuamperfecto y plural, y así. Aquí puedes leer más sobre los participios pasivos en español, por si te interesa. Lo que debes saber sobre el uso de esta construcción en español es lo siguiente: su uso más normal es, desde el punto de vista pragmático, para deslindar culpas, para expresar que algo pasó accidentalmente, sin importar quién estuvo involucrado. Por eso se utiliza normalmente con verbos que transmiten mensajes negativos: romperse, quemarse, caerse, mancharse, etc. 

Veamos un poco más de historia, porque el latín nos dio la posibilidad de incluir en esta construcción a la persona involucrada en el evento accidental. Como vimos antes, en latín clásico porta clauditur significaba “la puerta es cerrada”. El latín tenía pronombres en caso dativo (mihi = para mí, a mí) que indicaban a la persona afectada o beneficiada por una acción. Cuando estos elementos se combinaron (construcciones con se + dativo), surgió lo que hoy usamos en español: se me cerró la puerta. Para resumir: el se indica la accidentalidad del evento, y el pronombre que lo acompaña (me, te, le, nos, os, les) es el dativo, es decir, indica a la persona involucrada o afectada por lo que pasó. Estos pronombres siempre mantienen ese orden: primero se, luego el pronombre dativo: se me rompió, se te cayó, se le olvidó, se nos perdió, se os quemó, se les estropeó. Utilizando esta construcción indicamos el involucramiento de una persona en el evento, pero de forma más indirecta: no es lo mismo decir quemé la comida que decir se me quemó la comida. El orden de la frase, al igual que cuando utilizamos esta construcción sin dativo, es flexible por motivos de énfasis y, además, para enfatizar aún más podemos utilizar pronombres tónicos: la comida se me quemó a mí (y no a otra persona).

Espero que esta información te haya sido de utilidad. Aquí te dejo ejercicios para practicar este tema, que es de uso muy frecuente en el idioma. Si tienes dudas escríbeme o deja un comentario y, como siempre, ¡gracias por leer!

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