Me corté el pelo: ¿por qué decimos esto así en español?

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a mayor parte de la información que voy a dar aquí es… innecesaria. Al final de este artículo voy a dejar los ejemplos más frecuentes de esas acciones que alguien ejecuta sobre nosotros y que, en español, las expresamos utilizando una estructura que parece reflexiva y que, si la tradujéramos literalmente a otros idiomas, transmitiríamos la idea de que nosotros mismos las ejecutamos. Algo que en algunos casos es posible, como en “me corté el pelo”, porque uno puede cortarse el pelo a sí mismo, pero que en otros casos no, como en “me operé de la vesícula”. ¡Vamos!

Aquí puedes leer más sobre la reflexividad verbal en español. Y si bien lo que quiero explicar en este artículo es que estas construcciones no son semánticamente reflexivas, estas se construyen igual que las que sí son reflexivas, es decir, desde el punto de vista de la adquisición de la lengua es suficiente con que sepas armar oraciones reflexivas y que sepas en qué casos utilizamos esta construcción para referirnos a acciones que alguien más ejecuta y no nosotros mismos para que puedas utilizarlas de forma correcta. Lo que sigue en este texto hasta los ejemplos de uso es un intento de explicación del porqué, así que hablaremos de gramática, del latín y cosas así, por lo que te recomiendo leer este artículo solamente si te gustan esos temas, y si no saltarte todo hasta el último párrafo. 

Para explicar esto tenemos que comenzar hablando sobre los casos gramaticales. Un caso gramatical es una categoría morfológica que indica la función sintáctica o el papel temático de un sustantivo, pronombre, adjetivo, determinante o artículo dentro de una oración. Existían en protoindoeuropeo, en latín, y existen en muchos idiomas actuales, como el alemán, el ruso, el húngaro y un larguísimo etcétera. La existencia de casos gramaticales implica que muchas palabras, como los sustantivos, adjetivos, pronombres, determinantes o artículos se modifican (declinan) para indicar su relación con el resto de las palabras de la oración. Esto, además de hacer mucho más difícil el aprendizaje de los idiomas que tienen casos gramaticales :), sobre todo para quienes somos hablantes nativos de idiomas que no los tienen, es muy útil, porque entre muchas otras cosas brinda mayor libertad a la hora de, por ejemplo, enfatizar cosas en una oración. Veamos un ejemplo sencillo. Voy a utilizar para este ejemplo el alemán y el inglés, porque en español este ejemplo no sería válido ya que es un idioma que tiene vestigios de los casos gramaticales del latín. 

En inglés torta o pastel se dice cake. El artículo definido singular en inglés es the para cualquier sustantivo porque de los géneros gramaticales en el idioma inglés solamente hay vestigios en los pronombres, y la tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo to eat (comer) es eats. En alemán torta o pastel se dice Kuchen. El alemán sí tiene géneros gramaticales, de hecho tiene 3, masculino, femenino y neutro, y el sustantivo Kuchen es de género gramatical masculino, es decir que su artículo definido singular cuando es el sujeto gramatical, por simplificar, es der. La tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo essen (comer) es isst. Entonces, construyamos frases. Primero pongamos a la torta o el pastel como sujeto gramatical en alemán y en inglés, diciendo que está rica/o.

The cake is delicious. La torta/el pastel está rica/o.

Der Kuchen ist lecker. La torta/el pastel está rica/o.

Ahora pongamos a una chica llamada Laura que se come esa torta o ese pastel. En alemán, por la existencia de los casos gramaticales, tenemos que declinar der a den, porque Kuchen pasa a estar en caso acusativo, que se corresponde en muchos casos con el objeto directo en español, pero no siempre, y la declinación de der en acusativo es den. En inglés no necesitamos cambiar nada. 

Laura eats the cake. Laura come la torta/el pastel.

Laura isst den Kuchen. Laura come la torta/el pastel.

Ahora invirtamos la frase para enfatizar a la torta o al pastel por sobre Laura. 

The cake eats Laura. 

Den Kuchen isst Laura.

Si traducimos literalmente, en inglés la torta o el pastel se come a Laura, pero en alemán Laura se come la torta o el pastel, porque el artículo der está declinado a su forma en acusativo, den, que en este caso se corresponde con el objeto directo en español, que es quien sufre la acción verbal. La traducción al español de esa frase en alemán sería La torta la come Laura. Der Kuchen isst Laura sería la traducción directa de the cake eats Laura, dónde der Kuchen es el sujeto gramatical y Laura el complemento acusativo. Por eso es que los casos gramaticales, entre otras cosas, dan mayor libertad para flexibilizar el orden de la oración. 

Yo avisé al principio que iba a dar información innecesaria. En español no existen como tales los casos gramaticales, pero sí que hay vestigios de ellos. Y la razón por la cual en español decimos cosas como me operé deriva de funciones del dativo del latín. En latín existía un dativo posesivo utilizado para indicar al poseedor de algo, generalmente con el verbo sum (ser/estar). Por ejemplo, liber est mihi se traduce al español actual como tengo un libro, pero su traducción literal sería algo así como un libro es para mí. También existía el dativo benefactivo o malefactivo, que indicaba al destinatario de una acción, que podía salir beneficiado o perjudicado por esta. Así, aedificavit domum se puede traducir como construyó una casa y aedificavit mihi domum como construyó una casa para mí o me construyó una casa. Estas funciones del dativo del latín evolucionaron a esta construcción del español actual, en las que se enfatiza al poseedor de aquello sobre lo que se ejecuta la acción y quien es, además, el beneficiario de la misma, por sobre el agente que la realiza. Es decir, el me en me corté el pelo no tiene valor reflexivo, sino que su valor es de dativo como tal: ese me no indica que yo realicé la acción, sino que la acción fue realizada sobre mi cabello, propiedad inalienable, y en mi beneficio. 

Entonces, esta construcción se utiliza para expresar acciones que ocurrieron sobre uno mismo, concretamente sobre el cuerpo, pero además tiene otra característica: tiene el significado subjetivo de que nosotros mismos decidimos o dimos la autorización para que la acción se llevara a cabo. Y es válida la aclaración porque, por ejemplo, si utilizamos el plural impersonal en esta construcción eliminamos ese significado subjetivo. Así, si yo digo me corté el pelo se sobreentiende que yo lo decidí, fui al peluquero y le pedí que me lo corte, pero si yo digo me cortaron el pelo estoy dando a entender que el corte de pelo fue realizado sin mi permiso. O si digo me operé doy a entender que yo participé de la decisión de llevar a cabo la cirugía, pero si digo me operaron quien me escucha va a entender más bien que, por ejemplo, fue un procedimiento urgente en un momento en el que yo no estaba en condiciones de decidir. Por otra parte, esta construcción sigue el principio de economía lingüística: es mucho más corto decir me corté el pelo que decir un peluquero me cortó el pelo. 

Visto todo esto, veamos algunos ejemplos. Como decíamos más arriba, esta construcción se utiliza para expresar acciones que alguien más ejecuta, casi siempre sobre nuestro cuerpo, con el significado subjetivo de que tiene nuestro consentimiento o de que fue nuestra decisión que la acción se llevara a cabo. Entonces, por ejemplo, decimos me vacuné, me tatué, me saqué sangre, me arreglé los dientes. Hay acciones que pueden ser ejecutadas por uno mismo o no, como me depilé: una persona puede depilarse a sí misma, caso en el cual me tiene valor reflexivo, o hacer que otra persona la depile, caso en el cual me adquiere este valor de dativo. Con respecto a su uso, como decía más arriba, la construcción es igual que la de los verbos pronominales: me depilé, te depilaste, se depiló, nos depilamos, os depilasteis, se depilaron. Que la construcción sea reflexiva o tenga valor de dativo dependerá, como hemos visto, del agente. Cuando es posible que sea reflexiva. Porque no, te lo confirmo, los hispanohablantes no nos operamos a nosotros mismos.

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