Me voy a ir yendo: irse de un evento en el mundo hispanohablante

A

diferencia de otras culturas, en las que cuando alguien quiere irse de un lugar simplemente dice adiós, o me voy, o algo parecido, se levanta y se va, en el mundo hispanohablante esto no suele ser así. Es un proceso que implica saludos, más saludos, muchas veces que a uno le preparen un paquete con algo de comida para llevarse, más saludos después de eso y saludar, luego, desde la calle. Sí, irse es un ritual que puede tomar entre 20 minutos y media hora o aún más tiempo y que hay que tener en cuenta si uno necesita irse de un lugar para llegar a determinada hora a otro. O si simplemente a uno le dan ganas de irse de un lugar. En este artículo repasaremos brevemente este ritual para que, si un día estás en un evento social en un país hispanohablante, tengas en cuenta que, dependiendo de la cultura de la que provengas, irte puede no ser tan fácil como acostumbras.

Lo primero a tener en cuenta para entender por qué pasa esto es que, a pesar de que como en muchas sociedades en las hispanas el individualismo está avanzando, y a pesar de que cuando hablamos de cultura hispana estamos englobando a muchas culturas muy diferentes entre sí, algo que tenemos en común los hispanos es la cultura de la cercanía. Los hispanos nos tocamos mucho, nos abrazamos, usamos menos fórmulas de cortesía en el habla que personas de otras culturas, porque la cortesía mantiene la distancia, y, sobre todo cuando nos encontramos en países no hispanos, nos hacemos amigos en una tarde. La familia, pero la familia extendida, y los amigos son muy importantes para los hispanos e, incluso, tenemos la palabra sobremesa para referirnos al tiempo en el que nos quedamos en la mesa, conversando, después de comer. Entonces, cuando nos queremos ir de un evento, y estoy usando la palabra evento porque engloba muchas cosas pero tal evento puede ser simplemente una cena con amigos las personas presentes en el mismo necesitan hacernos saber que no quieren que nos vayamos. Y como es un hecho cultural quien se quiere ir sabe que esto va a suceder cuando anuncie que se va.

Una duda frecuente entre quienes aprenden el idioma español es la diferencia entre ir e irse. Y esta diferencia es bien sencilla: ir significa dirigirse hacia un lugar, irse significa abandonar un lugar. Y una de las frases típicas del idioma español que más memes genera es una que usamos habitualmente para iniciar el ritual de irnos de un evento social: me voy a ir yendo. Esta frase es un ejemplo de perífrasis verbal (aquí puedes leer más acerca de qué es una perífrasis), que a grandes rasgos es un grupo de palabras que, complementándose, transmiten un significado único. Me voy a ir yendo significa me voy… pero en realidad significa voy a empezar a irme. Porque sí, cuando queremos irnos de un evento social sabemos que será un proceso. 

Cuando alguien, en un evento social en el mundo hispanohablante, anuncia que se va a ir yendo, comienzan las protestas, por ejemplo que es muy temprano, que al otro día no se trabaja, etc., las propuestas, por ejemplo toma una cerveza más antes de irte, lo que en general se acompaña de servirte esa cerveza y, en muchos casos, las alternativas: alguien que te dice que se tiene que ir en una hora y te invita a irse juntos, aunque ambos vivan en dos extremos opuestos de la ciudad y ambos hayan ido en su auto. Este es el primer paso en el que en general la despedida se prolonga: es muy común que aceptemos una cerveza más o irnos juntos con el que se va a ir yendo más tarde. 

Después de alguna de estas concesiones sigue decir que ahora sí nos vamos: uno dice algo así como bueno, ahora sí me voy, y se levanta de su asiento. En ese momento se saluda a todos los presentes, en general con un abrazo y con comentarios de lo lindo que fue reunirse, y, por último, toca despedirse de los anfitriones, comentando nuevamente lo lindo que fue el encuentro. En general el invitado agradece la invitación, el anfitrión agradece que uno haya ido y, en muchos casos, el anfitrión prepara un tupper de comida o algo así para que el invitado se lleve. Después, quién se va hace como un saludo general a todo el grupo, todos prometen que la reunión se repetirá pronto y después un grupo quienes se queden, cuando no todos los que se quedan, acompañan a quién se va hasta la calle. Una vez en la calle hay una nueva ronda de abrazos y, una vez que quien se va está en su medio de transporte, se saludan quienes se quedan y quién se va una vez más agitando las manos. 

Hasta hace unos años esto era así. Ahora es peor, porque cada reunión tiene un grupo de Whatsapp. Los hispanos, y los latinoamericanos en particular, no somos muy puntuales y somos bastante desorganizados. El grupo de Whatsapp sirve para acordar el lugar del encuentro, que hay que comprar para el mismo, para avisar que llegamos cuando estamos en la puerta, porque por qué razón tocar el timbre, para dividir eventualmente los gastos después de la reunión y para avisarle al grupo que llegamos a nuestras casas después de la misma y, otra vez, saludar. Y, por supuesto, planear la próxima. Les dejo una imagen de mi propio Whatsapp para que vean que no miento :).

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