Objetos directo e indirecto en español

E

n el último artículo, en el que hablamos sobre el objeto indirecto en español, quedó pendiente ver las diferencias subjetivas del significado de las frases según el orden de las mismas, algo que veremos en el presente artículo. Además, en este artículo veremos cómo sustituir ambos objetos, directo e indirecto, con sus respectivos pronombres. ¡Vamos!

Por si antes de leer este artículo lo quieres repasar, en este artículo hemos visto lo que es el objeto directo y sus pronombres, y en este lo mismo para el objeto indirecto.

El orden básico de la oración en español es Sujeto Verbo Objeto. Sin embargo, hay características del idioma español que permiten que este orden sea bastante libre. En primer lugar, la posibilidad de elidir el sujeto. La conjugación verbal en español, que puede ser un dolor de cabeza para quienes aprenden el idioma, implica que las desinencias verbales tengan una carga importante de información que, en la mayoría de los casos, permiten que el sujeto gramatical no sea explicitado en la oración. Así, en principio, Yo desayuno café y Desayuno café tienen el mismo significado. En principio sí, pero en realidad no. Existe el principio de economía del lenguaje, que no es algo forzado sino algo natural: las personas, en general, cuando hablamos, tendemos a intentar transmitir nuestro mensaje con el menor número de palabras posible. Es decir, si en español, a diferencia de otros idiomas, explicitamos al sujeto gramatical en la frase, queremos decir algo. Tomando el ejemplo del desayuno, si yo digo desayuné café estaré diciendo simplemente que desayuné café pero si digo yo desayuné café, si bien estoy diciendo que desayuné café, es decir, el mensaje es groseramente el mismo, puedo estar queriendo decir que yo fui la persona que desayunó café, a diferencia de otras personas que pueden haber desayunado algo diferente, si enfatizo la pronunciación de yo (yo desayuné café), o puedo estar queriendo decir que desayuné café frente a otras opciones que había de desayuno si enfatizo la pronunciación de café (yo desayuné café). Existe la posibilidad de enfatizar más al café como desayuno si lo llevamos al primer lugar en la oración: si yo digo, y enfatizo además la palabra café al pronunciar la oración, café desayuné yo, estoy enfatizando el hecho de que mi desayuno fue café pero con una carga subjetiva más poderosa porque, por ejemplo, el resto de las opciones de desayuno posibles me están prohibidas por alguna razón y yo quiero dejarle completamente en claro a mi interlocutor que lo que yo elegí fue el café y no otra cosa, algo que no sonaría tan convincente con un simple desayuné café.

Lo mismo ocurre cuando hay más de un objeto en la oración. El orden más frecuente cuando hay objetos directo e indirecto en una oración es Sujeto, Verbo, Objeto Directo, Objeto Indirecto, como en Yo le regalé flores a mi hermana. Nuevamente, de forma muy frecuente el sujeto será elidido, e incluirlo dará carga subjetiva, y modificar el orden de los componentes de la oración también tendrá una carga subjetiva. Así, por ejemplo, puedo decir Flores le regalé yo a mi hermana, donde por ejemplo acentuando la pronunciación de flores estoy enfatizando que ese fue el regalo y no otra cosa, o acentuando la pronunciación de yo enfatizo que fui yo quien le regaló las flores que recibió y no otra persona. Como vimos en el párrafo anterior hay muchas más combinaciones posibles, cada una con su matiz subjetivo. Como regla general, lo que colocamos antes en la oración será lo que pretendemos enfatizar, aunque, como hemos visto, la melodía de la oración en el lenguaje hablado también juega un rol relevante en la carga subjetiva del mensaje. 

Pronombres de objeto directo e indirecto.

Repasemos brevemente los conceptos. El objeto directo es aquel que experimenta la acción verbal. Así, en María compró una casa la casa es el objeto directo, ya que experimenta la acción de ser comprada. Cuando sustituimos este objeto directo con su pronombre de objeto la oración queda María la compró. El objeto indirecto, por su parte, es el que recibe la acción verbal. En Le escribí una carta a mi abuela la carta es el objeto directo, porque experimenta la acción de ser escrita, y mi abuela es el objeto indirecto, ya que es la destinataria de la carta. Como hemos visto en este artículo en este ejemplo aparece el pronombre le ya que en español es frecuente la redundancia. Pero veamos un ejemplo omitiendo esta redundancia para sustituir los diferentes objetos por sus pronombres y, también, para sustituir ambos. 

María (S) envía (V) una carta (OD) a Pedro (OI). Cuando sustituimos objetos con pronombres, salvo en excepciones que veremos más abajo, los pronombres van antes del verbo conjugado. Entonces, si sustituimos el objeto directo en este ejemplo, que es una carta, la oración queda María la envía a Pedro. Si sustituimos el objeto indirecto la oración queda María le envía la carta, ya que le es el pronombre de objeto indirecto de la tercera persona del singular. Ahora, si sustituimos ambos objetos con pronombres debemos colocar ambos pronombres antes del verbo conjugado, y en el siguiente orden: Objeto Indirecto, Objeto directo. Además, hay una excepción. Cuando ambos pronombres de objeto están juntos en la oración los pronombres de objeto indirecto le y les se convierten en se. De esta manera, María envía una carta a Pedro se convierte en María se la envía. Veamos el mismo ejemplo en otros casos.

María me envía una carta a mí. María me la envía.

María te envía una carta a tí. María te la envía.

María nos envía una carta a nosotros. María nos la envía. 

María os envía una carta a vosotros. María os la envía. 

María le envía una carta a usted. María se la envía.

María les envía una carta a ustedes/ellos/ellas. María se la envía. 

En resumen, cuando sustituimos ambos objetos con pronombres los mismos van antes del verbo conjugado, el orden es OI, OD, y todos los pronombres se mantienen iguales a excepción de le y les que se convierten en se. Veamos las excepciones. 

Con verbos en infinitivo:
Los pronombres van unidos al final del verbo:
Quiero darle el libro. Quiero dárselo.

Con gerundio:
Los pronombres también van unidos al final:
Estoy explicándole la lección. Estoy explicándosela.

Con imperativo afirmativo:
Los pronombres van unidos al final del verbo:
Dale el libro. Dáselo.
Cuenta los cuentos a los niños. Cuéntaselos.

Con imperativo negativo: no constituye una excepción a la primera que vimos, pero me parece pertinente aclararlo porque puede generar confusión.
Los pronombres van antes del verbo:
No le des el libro. No se lo des.
No les cuentes los cuentos. No se los cuentes.

Cuando empecé a aprender alemán le dije a mi primer profesor, que era un friki de los idiomas, que la gramática del alemán me parecía una tortura de los mil infiernos, y el me dijo que yo hablaba español, y que también podría ser muy difícil explicar palabras como dáselo  a alguien que quisiera aprender el idioma. Y yo en este artículo lo explico, o intento explicarlo, en tres líneas. Porque creo, sinceramente, que es simplemente eso. El orden de los pronombres es el mismo, la variación de le y les a se es la misma, lo único que cambia es el lugar en el que hay que colocarlos en la oración. Igualmente, te leo en comentarios si te pareció insuficiente mi explicación, algo que es posible. Una última cosa. Yo suelo escribir mis artículos en GoogleDocs antes de subirlos al blog, pero lo que quiero contarles pasa en muchos editores de texto. Cuando uno utiliza palabras como cuéntaselos o explicándosela muchos editores lo toman como un error ortográfico, pero no lo es. Se lo juro a todos ustedes.

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