¡Qué mal hablan los <insertar variedad aquí>! (II) El yeísmo rehilado. O sea, yo.

Y

o tengo un amigo que siempre dice que, en cualquier situación, es mejor estar en el segundo lugar que en el primero, porque al primero muchos lo quieren voltear y al segundo… lo ignoran. Es decir, es mejor pasar desapercibido que ser a quien todo el mundo mira. Y yo tengo la suerte de ser uruguayo, y en cuanto al fenómeno lingüístico del que hablaremos hoy los uruguayos estamos en el segundo lugar… de dos. Nosotros somos tan pocos en un país tan pequeño para lo que son los países de América Latina que, simplemente, pasamos desapercibidos. Nadie nos nombra en las “peleas” que hay en Internet entre latinoamericanos por cómo se pronuncian las palabras, por cómo se le dice a la palta o aguacate, etc. Salvo para decirnos Dinoguay en memes de fútbol. Dino de dinosaurio, por eso de que ganamos la última copa mundial cuando Cleopatra gobernaba Egipto. ¿Había dinosaurios aún en ese momento? A nosotros nos “ignoran” porque somos un país pequeño, y porque existe Argentina. Los argentinos son de lo mejor que nos pudo pasar a los uruguayos. Son muchos más que nosotros, 44 millones contra 3.4 millones, un país enorme y fama de arrogantes. Nosotros somos un bien escaso, cuando nos escuchan hablar en otro país hispanohablante normalmente nos preguntan si somos argentinos, de hecho de las miles de veces que alguien me ha preguntado mi nacionalidad solo una vez me preguntaron “¿argentino o uruguayo?”, y tenemos fama de humildes. De buenitos :). El hecho es que, en realidad, básicamente uruguayos y argentinos somos el mismo pueblo y compartimos un rasgo fonológico, el yeísmo rehilado, que ocurre en todo Uruguay y en partes de Argentina, principalmente en el litoral, en Buenos Aires y en el sur argentino. El caso es que todas las críticas por esta forma de pronunciación en Internet se las llevan los argentinos y nosotros pasamos desapercibidos. Entonces, en este nuevo artículo de esta pequeña serie veremos qué mal hablan los argentinos 😉 y esta vez sí te podré brindar ejemplos de la pronunciación, porque soy un especialista.

El yeísmo rehilado es, además, una de esas características del idioma español, al igual que el lambdacismo, que vimos en el artículo anterior de esta serie, que hace que personas que hablan otras variedades del idioma consideren que quienes hablamos así hablamos mal. Hace unos días, justamente, hice un comentario en un video de un canal de idioma español que me encanta, y tuve el siguiente intercambio:

Es un intercambio real. Son capturas de pantalla de mi perfil de Facebook, sí, Federico Altuna Gaudín soy yo. Cubrí el nombre de la persona que me hizo el comentario porque se nota que no lo hizo con malicia, sino por curiosidad, porque mi idea en este blog es compartir mi idioma y mi cultura y no molestar a nadie, y porque yo sé que esta es la realidad: incluso muchas personas que hablan mi variante del idioma piensan que hablamos mal. Yo mismo lo pensaba, hasta que empecé a ahondar en los idiomas, y empecé a aprender mi propia lengua, y pude entender que en lingüística, en realidad, es muy difícil aseverar que algo está mal. Porque uno habla como se habla donde uno vive. Y en fonética esto es más difícil aún, según mi punto de vista. Si yo mañana dejara de pronunciar con rehilamiento las y y las ll viviendo en mi país nadie me diría que he mejorado mi español, no, por el contrario, me harían burla seguramente. Porque nosotros hablamos así, es nuestra variedad del idioma y, si yo intentara modificarla para sonar más “neutro” estaría haciendo algo artificial. Algo falso.

El Diccionario de la RAE define al yeísmo como la “desaparición de la diferencia fonológica entre la consonante lateral palatal y la fricativa palatal sonora, de manera que, en la pronunciación, no se distinguen palabras como callado y cayado”. Esto es, el yeísmo implica que la y y la ll se pronuncian de igual forma. El yeísmo es un fenómeno muy extendido en el español actual: a grandes rasgos en algunas regiones andinas y en algunas de España se conserva la distinción fonológica, y en general son regiones con influencia de otras lenguas, amerindias en América y españolas en España. El sonido que se perdió en las zonas yeístas es el consonántico palatal lateral, que correspondía (y corresponde en zonas no yeístas) al de la ll y la pronunciación más… neutra… estándar… en realidad no sé qué palabra usar, sería la fricativa palatal sonora, aunque este sonido puede ser de articulación aproximante en lugar de fricativa y sonar casi como la i. Cabe destacar que en el caso de la y en este caso nos referimos a las y que van al principio y en el medio de palabras. La y al final de palabra, como en rey, y la conjunción y suenan como la vocal i. 

Vamos a usar las palabras que usa la RAE en su Diccionario para escuchar estos sonidos. Soy yo mismo hablando. Para salir rápido del mal trago, primero escuchemos el sonido consonántico palatal lateral, que si bien es un sonido que pertenece a mi idioma es muy ajeno a mi variedad del mismo, y a mí me resulta difícil de pronunciar. Si un catalán escucha este audio, es libre de burlarse.

Callado. 

Ahora escuchemos el sonido consonántico palatal fricativo:

Cayado.

En el caso de mi variedad lingüística existe el rehilamiento, fenómeno por el cual se produce una fricción en la zona de articulación, y además es una variedad yeísta, por lo que la y y la ll se pronuncian de igual forma. Hay dos variantes: se pronuncia como una fricativa postalveolar sorda [ʃ], que es un sonido similar al de la sh de la palabra show del inglés, o como una fricativa postalveolar sonora [ʒ], que es un sonido similar al de la j francesa en je. Esta última es más propia de estratos socioeconómicos más altos, y la primera, la fricativa postalveolar sorda, la más extendida en las zonas en las que se da el rehilamiento. Escuchemos ejemplos:

Fricativa postalveolar sorda (la pronunciación es igual para callado y cayado)

Fricativa postalveolar sonora (la pronunciación es igual para callado y cayado).

Veamos otro ejemplo con una oración y las tres formas de pronunciación.

Yo sé que la playa está llena de gente.

Pronunciación yeísta con sonido consonántico palatal fricativo:

Pronunciación yeísta con rehilamiento y sonido consonántico fricativo postalveolar sonoro:

Pronunciación yeísta con rehilamiento y sonido consonántico fricativo postalveolar sordo:

En mi variedad del idioma, además, voseamos. Aquí puedes leer más sobre qué es el voseo. Explicado rápidamente, implica el cambio del pronombre por el pronombre vos y algunos cambios en la conjugación verbal, concretamente en la segunda persona del presente de indicativo (vos caminás en lugar de tú caminas) y en el imperativo positivo (caminá en lugar de camina). Así que sí, mi variedad del idioma implica algunos desafíos. Lo importante, como concepto, es algo que siempre repito en este blog: más allá de que existen diferencias entre las diferentes variedades del idioma español, estas no imposibilitan para nada la comunicación. Por fuera de alguna confusión que en general resulta graciosa por los nombres diferentes que les damos a algunas cosas o por el uso diferente de algunos verbos la comunicación entre hispanohablantes fluye sin problemas. Esto lo digo por experiencia: tengo la suerte de haber hablado con nativos de casi todos los países hispanohablantes y nunca tuvimos problemas para entendernos. Espero que estas líneas te hayan resultado interesantes. ¡Gracias por la lectura!

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