Un pequeño gran hombre: usos de los adjetivos en español
n gran hombre y un hombre grande no significan lo mismo, y eso veremos en este artículo. Los adjetivos en español cumplen diferentes funciones, concuerdan con el sustantivo en género y número y pueden ir en diferentes posiciones en la oración. Además hay algunos adjetivos cuyo significado cambia según su posición en la oración. Este es un tema básico del idioma español, así como de todos los idiomas. ¡Vamos!
¿Qué es un adjetivo?
Un adjetivo es una palabra que acompaña a un sustantivo y lo describe, califica o determina, es decir, los adjetivos añaden información acerca del estado o las características de los sustantivos. Así, en el perro grande duerme en la cama cómoda el adjetivo grande describe al perro y el adjetivo cómoda describe a la cama. En español los adjetivos pueden ir junto con el sustantivo, como en el perro grande, o relacionados con el sustantivo a través de un verbo. En el caso de los verbos llamados copulativos, que en español son los verbos ser, estar y parecer, el adjetivo no puede faltar en la oración, porque esta pierde sentido. Así, podemos decir el perro es grande, o la niña parece alegre, pero no el perro es o la niña parece, porque estas dos últimas construcciones no transmiten ningún significado. Con otro tipo de verbos, como los verbos de acción, el adjetivo puede omitirse pero, lógicamente, se modifica el mensaje. Así, los atletas llegaron transmite simplemente el mensaje de su llegada, pero los atletas llegaron cansados agrega información al mensaje. Aquí tienes un artículo sobre los adjetivos en español con la información más sintetizada. En este artículo en particular profundizaremos un poco esa información y veremos aspectos más subjetivos.
Posición del adjetivo.
Cuando los adjetivos van junto con el sustantivo su posición más frecuente en español es luego del sustantivo: una manzana roja, una casa grande. Pero esto tiene excepciones. Por un lado, para un uso poético o más emocional se puede anteponer el adjetivo al sustantivo: la blanca nieve, el difícil reto. Este uso, como decía antes, es más literario o se puede ver por ejemplo en medios de prensa, pero en el lenguaje hablado no es lo más frecuente. Con excepciones: si utilizamos un nombre propio lo normal es anteponer el adjetivo al sustantivo. Así, decimos el año pasado visité la hermosa Sevilla, o la valiente María escaló el Everest. Esto sucede porque si posponemos el adjetivo transmitimos un mensaje diferente: si decimos el año pasado visité la Sevilla hermosa subjetivamente se entiende que hay una Sevilla que no es hermosa. Y esto se usa, de hecho, para transmitir mensajes diferentes: yo podría por ejemplo decir visité la turística Sevilla, dando a entender que Sevilla es una ciudad que atrae turismo, o decir visité la Sevilla turística, dando a entender que visité las partes turísticas de la ciudad. Es decir, anteponiendo el adjetivo al nombre propio calificamos al sustantivo en particular que ese nombre propio representa con la característica que el adjetivo transmite, pero si lo posponemos damos a entender que o bien hay varios sustantivos posibles de ser representados por ese nombre propio o bien partes del sustantivo son descritas por el adjetivo, como en el caso de la Sevilla turística, donde expresamos que partes de la ciudad son turísticas y otras no. Por ejemplo, si decimos la María valiente escaló el Everest el significado subjetivo es que, de varias candidatas, todas llamadas María, la que escaló el Everest es la que es valiente, y se sobreentiende que las otras no lo son.
Cuando los adjetivos van separados del sustantivo al que describen por un verbo normalmente se colocan luego del verbo: la ciudad de Sevilla es hermosa. Pero, una vez más, hay excepciones. Por motivos de énfasis el adjetivo puede colocarse antes del verbo: hermosa es Sevilla. También es posible el orden hermosa Sevilla es, pero este es muy inusual, literario o poético. Se pueden utilizar adjetivos junto con verbos copulativos: ser, estar o parecer, y también con otros verbos. Con respecto a su uso con ser o estar, con ser se utilizan para introducir características permanentes del sustantivo, como en la ciudad es hermosa (siempre lo es), y con estar para describir estados, como en el café está frío (pero se puede calentar). Con otro tipo de verbos se utilizan para agregar información acerca del sustantivo durante el desarrollo de la acción verbal, como en los atletas llegaron cansados o las niñas juegan felices. Un error frecuente en este uso de los adjetivos es omitir la concordancia de género y número, principalmente en los casos en el que el adjetivo coincide con el adverbio. Así, decimos los trenes son rápidos, ya que el adjetivo rápido califica al sustantivo tren, pero los trenes viajan rápido, porque el adverbio rápido modifica al verbo viajar. Si utilizamos además un adverbio este se coloca entre el verbo y el adjetivo: ¡Sevilla es tan hermosa! o los trenes son muy rápidos.
Concordancia de género y número.
Muchos adjetivos en español tienen 4 formas. Es el caso de los terminados en -o y de las nacionalidades. Así, decimos el hombre alto, la mujer alta, los hombres altos, las mujeres altas. Esto es siempre así, independientemente de la función del adjetivo: las manzanas rojas son dulces, esas manzanas están rojas. En el caso de los gentilicios, la mayoría tiene las 4 formas: decimos el alemán, la alemana, los alemanes, las alemanas, el argentino, la argentina, los argentinos, las argentinas. Es decir, como regla general, si las formas singulares terminan en -o y -a simplemente agregamos una -s para formar el plural, y si la forma singular masculina termina en consonante agregamos -es para formar el plural masculino.
Hay adjetivos que son invariables en cuanto al género gramatical, como el caso de los terminados en -e, en consonante o con el sufijo -ista. Así, decimos el libro interesante y la película interesante, el gorro azul y la camisa azul y la mujer realista y el hombre realista. Esto vale también para los gentilicios terminados en -e: el canadiense, la canadiense. Para formar los plurales agregamos una -s a los terminados en vocal y -es para los terminados en consonante: las mujeres realistas y los hombres realistas, los gorros azules y las camisas azules.
Cuando se utiliza un sustantivo como adjetivo no hay concordancia de género ni de número. Así, decimos la camisa esmeralda, el gorro esmeralda, las camisas esmeralda y los gorros esmeralda. Si utilizamos un sustantivo para calificar a sustantivos de diferentes géneros gramaticales juntos se utiliza la forma plural masculina: la manzana y el pimiento están maduros.
Algunos adjetivos apocopan cuando se colocan antes de sustantivos singulares masculinos. Esto es, pierden la -o final:
Uno → Un: “Un libro” (nunca “uno libro”).
Bueno → Buen: “Un buen día”.
Malo → Mal: “Un mal momento”.
Primero → Primer: “Mi primer amor”.
Tercero → Tercer: “El tercer piso”.
Alguno → Algún: “Algún amigo”. (Nota: lleva tilde por las reglas de acentuación).
Ninguno → Ningún: “Ningún problema”.
El adjetivo grande en particular cambia tanto frente a sustantivos masculinos singulares como a adjetivos femeninos singulares: un gran auto (pero un auto grande), una gran casa (pero una casa grande).
Algunos adjetivos cambian su significado según su posición, es decir, desde el punto de vista semántico transmiten un mensaje diferente según su posición. Veremos algunos ejemplos frecuentes pero, como regla general al utilizar adjetivos, lo que es objetivable, físico u observable se describe colocando el adjetivo luego del sustantivo (por ejemplo color, tamaño, nacionalidad, etc.) y lo que es más subjetivo, lo que se acerca más a una apreciación personal, se suele expresar colocando el adjetivo antes que el sustantivo.
Grande:
Un hombre grande se refiere al tamaño corporal o a la edad.
Un gran hombre se refiere a méritos o valores.
Pobre:
Un hombre pobre se refiere a un hombre que no tiene dinero.
Un pobre hombre a una persona desgraciada.
Viejo:
Un amigo viejo es un amigo que tiene muchos años de edad, aunque sea nuestro amigo hace poco tiempo.
Un viejo amigo es un amigo que lo es desde hace mucho tiempo.
Nuevo:
Un coche nuevo es un coche recién fabricado.
Un nuevo coche se refiere a un coche recién adquirido, independientemente de su año de fabricación.
Simple:
Una persona simple se refiere a una persona sencilla.
Una simple persona: si alguien dice soy una simple persona está diciendo que es una persona y nada más, por ejemplo, para quitarse méritos por una hazaña realizada o para dar a entender que una tarea que tiene que realizar es demasiado para una persona sola.
Curioso:
Un niño curioso es un niño que tiene curiosidad, que quiere descubrir cosas.
Un curioso niño es un niño extraño, único en su tipo.
Hemos llegado al final de estas líneas. Espero que te hayan sido de utilidad. Aquí te dejo ejercicios para practicar este tema y, si tienes alguna duda, déjamela en comentarios. ¡Gracias por la lectura!

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