¿Relindo o re lindo? Esta vez, querida Real Academia Española, te voy a llevar un poco la contra
tención: lenguaje coloquial. Hace tiempo que tenía ganas de sentarme a escribir un artículo sobre la partícula “re”. La RAE la define como un prefijo intensificador, es decir, un prefijo que intensifica a un adjetivo: relindo significa muy lindo o lindísimo. Al ser un prefijo debe ser escrito, de acuerdo con la normativa actual, pegado al adjetivo al que intensifica formando una sola palabra. Relindo. El “problema” que te traigo hoy es que re, desde mi humilde punto de vista, en mi variedad del idioma no es un prefijo. Es el adverbio rebelde que, además, por estos lares, se utiliza hace muchos años. Y como a mí me encanta la fonética, además, te voy a mostrar con audios cómo se utiliza el “re” en mi variedad del idioma. Hay algo que puedo asegurarte: si alguna vez visitas Uruguay o Argentina, o si tienes contacto con cualquier hablante de nuestra variedad del idioma “re” es algo que vas a escuchar todo el tiempo. ¡Vamos!
¿Relindo o re lindo?
En la Nueva gramática de la lengua española la RAE se refiere de la siguiente manera al uso de re- como prefijo:
“Se ha observado un incremento muy notable de estos derivados en el español juvenil del área rioplatense (y, con menor intensidad, en la chilena), donde se extiende a adjetivos con los que resulta inusitado en otras áreas, como en regrande, redivertido, reimportante, redenso, relindo. Este valor es también productivo […] o incluso requerer (‘querer mucho’).”
Fuente: https://www.rae.es/gramática/morfología/prefijos-gradativos-y-escalares
En cuanto a su uso con adjetivos o adverbios, sí, re en mi variedad del idioma funciona como un intensificador. Entonces, a priori, daría lo mismo escribirlo formando una sola palabra junto al adjetivo al que intensifica. El problema es que, por estos lares, re se “independizó”. Esto implica un cambio en la pronunciación – que puede ser muy sutil para quien está adquiriendo la lengua, como ocurre con la entonación de por qué y porque -, pero también algo más profundo: re deja de comportarse como un prefijo y pasa a funcionar como un adverbio intensificador independiente, equivalente a muy cuando se usa con adjetivos o adverbios. Desde el punto de vista lingüístico, esto supone un cambio prosódico y morfosintáctico. Y además hay matices semánticos. Apelemos a un ejemplo del lenguaje coloquial y a una palabra del español que tiene el prefijo re. En nuestra variedad del idioma estar seco significa, coloquialmente, no tener dinero. Entonces, estar re seco, en el sentido coloquial de la expresión, intensifica semánticamente al hecho de no tener dinero: significa algo así como no tener nada de dinero ni planes de tenerlo en el corto plazo, por ensayar una explicación. Estar reseco, por su parte, significa, de acuerdo con el diccionario de la RAE, estar demasiado seco, esto es, demasiado deshidratado. Y eso es lo que entendemos por aquí también cuando alguien dice reseco en lugar de re seco. Te lo dejo en audios.
Está reseco
Está re seco
¿Notaste la pausa en re seco? Re se utiliza para intensificar y en nuestra variedad del idioma se pronuncia de forma enfática y en muchos casos con una pausa entre el propio re y la palabra a la que intensifica. Por esta razón es que yo planteo que, en nuestra variedad del idioma, re se “independizó”.
Re quiero escribir el artículo.
Re también puede funcionar como un intensificador con verbos, algo que no es frecuente en otras variedades del español. En muchos casos, equivale a mucho o realmente; en otros, transmite algo así como “tener muchas ganas” o “hacer algo con gusto”. Veamos otro ejemplo. El verbo requerir significa “exigir”: requiero que escribas el artículo. En cambio, re quiero que escribas el artículo expresa algo completamente distinto: que tengo muchas ganas de que escribas el artículo. Otra vez, la diferencia no está solo en la pronunciación, sino en el comportamiento de re: deja de ser un prefijo y pasa a funcionar como un elemento independiente, con valor intensificador.
Requiero que escribas el artículo
Re quiero que escribas el artículo
Nadie por acá duda de lo que significa requiero. Pero tampoco de lo que significa re quiero. También lo utilizamos, por ejemplo, con verbos afectivos: me gusta mucho equivale a me re gusta, e incluso con verbos con los que agregar mucho resulta redundante, como el caso del verbo encantar: me re encanta.
El verbo dormir, en su forma pronominal dormirse, presenta distintos matices según el contexto y la variedad del idioma. El más claro y común a todas las variedades es “conciliar el sueño”: ayer me dormí a las 11 de la noche. Sin embargo, en ciertos contextos puede implicar también una consecuencia: me dormí y llegué tarde. En estos casos, el verbo no significa por sí mismo “llegar tarde”, sino que esa interpretación se infiere porque uno no se despertó a tiempo. En el español rioplatense, además, este uso se intensifica con re: me re dormí. Esta expresión no indica simplemente que alguien durmió mucho, sino que se quedó dormido cuando no debía, generalmente con alguna consecuencia (llegar tarde, perderse algo, etc.). Lo interesante es que este intensificador no mide cantidad de tiempo, sino el desajuste con lo esperado. Más que intensificar cantidad, re intensifica la interpretación que el hablante hace de la situación. Por eso podemos llegar un minuto o dos horas tarde y decir perdón, me re dormí. Lejos de ser arbitrario, este tipo de usos muestra cómo las lenguas no solo describen acciones, sino también interpretaciones y expectativas. Algo parecido ocurre con expresiones como un minutito. Todos los minutos duran 60 segundos, así que, ¿qué sería exactamente un minutito?
¿Vamos al cine? Re.
Como vimos en la cita de la Gramática de la RAE, en la misma se hace referencia al uso de re con adjetivos y verbos en el lenguaje juvenil del español rioplatense y en menor medida en el chileno. Esto no se limita actualmente al lenguaje juvenil. Los usos que ya hemos visto de re en este artículo (re lindo ~ muy lindo, re rápido ~ muy rápido, te re quiero ~ te quiero mucho) e incluso usos a los que no les encuentro un equivalente exacto en otras variedades del idioma (me re dormí) no son exclusivos del lenguaje juvenil. Acá se habla así desde hace muchos años. Sí hay un uso bastante nuevo, que sí podemos decir que pertenece al lenguaje juvenil, que es el uso de re para sustituir a sí, a una respuesta con un verbo (una respuesta muy natural a ¿vamos al cine? sería vamos), o a expresiones como dale, vale, etc. Este uso, desde mi punto de vista, constituye una proforma enfática. Una proforma, en lingüística, es, por explicarlo de una forma extremadamente simplificada, una palabra que sustituye a otras, que carece de significado propio y es necesario contexto para comprender su significado. Por ejemplo, cuando en lugar de decir compré el libro decimos lo compré o cuando en lugar de decir las llaves están sobre la mesa decimos las llaves están ahí. Re, en respuesta a una propuesta o a una sugerencia es, en nuestra variedad del idioma, una respuesta afirmativa que tiene una carga subjetiva de entusiasmo. Es decir, si le haces una propuesta a alguien y te responde re te está diciendo que tiene muchas ganas de hacer lo que le estás proponiendo.
Todo lo que aparece en este artículo es una interpretación personal basada en el uso real del español rioplatense. No pretende ser una norma académica, y no es algo para usar en un examen de español. Yo no soy lingüista, pero sí bastante friki de los idiomas: aprendo tres lenguas extranjeras y, al mismo tiempo, intento terminar de entender cómo funciona la mía para poder explicarla mejor. Desde ese lugar surgen estas ideas, a mitad de camino entre la observación, la experiencia y la curiosidad. Y no olvides: no todo lo que usamos está en el diccionario, pero todo lo que está en el diccionario está ahí porque alguna vez empezó a usarse. ¡Gracias por leer!

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